Federación de Educación y Servicios Socioeducativos de CCOO de Madrid | 9 febrero 2026.

DÍA DE LA PAZ

La escuela frente al desastre: enseñar paz en un mundo que normaliza la violencia

    30/01/2026.
    DIA DE LA PAZ

    DIA DE LA PAZ

    Aunque mis tareas diarias transcurren ahora en mesas de negociación y en la defensa de los derechos laborales, mi mirada sigue siendo la de una maestra. Ser docente no es una ocupación que se abandona al cruzar la puerta; es una forma de entender el mundo y, sobre todo, de preocuparse por él.

    Desde la Federación de Educación de CCOO de Madrid observamos con profunda inquietud el escenario global. No es solo "actualidad política": es el contexto en el que se están configurando las mentes de las generaciones futuras.

    La pedagogía del desastre

    Asistimos a un mundo que parece desmoronarse. La guerra en Ucrania y la masacre en Gaza no son conflictos lejanos: son una derrota ética que nuestros jóvenes consumen a diario en sus pantallas. Como representantes del sector educativo, nos preguntamos: ¿qué valores estamos sedimentando cuando la comunidad internacional asiste impasible al borrado de ciudades enteras?

    Observamos con estupor cómo la administración Trump ha vulnerado la soberanía venezolana. La captura militar y el anuncio de que Estados Unidos "administrará" el país y sus recursos petroleros no son solo un conflicto geopolítico: son un ataque directo a la autodeterminación de los pueblos. ¿Cómo explicamos en nuestras aulas el valor de la soberanía o la función de Naciones Unidas cuando vemos una potencia ocupando territorios y jactándose de "quedarse con el petróleo"?

    Este patrón de desprecio por los derechos humanos se repite de forma dolorosa: en Gaza y Ucrania, donde la infancia es víctima de una violencia que el mundo parece incapaz de frenar; en Groenlandia, donde la retórica de control territorial nos muestra un planeta visto como tablero de Risk y no como hogar común.

    Los asesinatos de ciudadanos estadounidenses en recientes ataques nos recuerdan que la violencia institucional y la pérdida de garantías democráticas no conocen fronteras. Como mujer y representante sindical, veo en estas muertes el extremo de una polarización que también estamos importando. Cuando la intolerancia se convierte en violencia, los mecanismos de cohesión social han fracasado.

    No ser cómplices del desánimo

    Nuestra preocupación como docentes y sindicalistas es clara: no podemos permitir que el "sálvese quien pueda" sea la única lección aprendida.

    Desde la gestión sindical, luchamos por una educación pública fuerte, porque es el único instrumento capaz de combatir la desigualdad que generan estas crisis. Desde la ética docente, denunciamos la deshumanización. No podemos enseñar democracia si no denunciamos el autoritarismo y la injusticia, ocurran donde ocurran.

    La educación no es solo transmitir conocimientos, sino formar ciudadanos capaces de sentir el dolor ajeno como propio. Por eso reclamamos una educación por la paz que no sea retórica, sino práctica diaria de resolución de conflictos. Exigimos recursos para atender la salud mental y emocional de una generación que crece en "modo crisis".

    Estamos en un cambio de era. El mundo que se nos está quedando es complejo, a veces oscuro, pero precisamente por eso la escuela pública debe ser el faro. No podemos permitir que el desánimo se instale en las salas de profesores. Nuestra labor es, hoy más que nunca, política en el sentido más noble: la construcción de lo común, de lo que nos une frente a la barbarie.

    Por las generaciones que vienen, seguiremos enseñando que otro mundo no solo es posible, sino que es nuestra obligación construirlo.

     

    Aida San Millán

    Secretaria General de la Federación de Educación y Servicios Socioeducativos de CCOO Madrid